Uno de febrero

Quizá sea momento de volver a escribir en este rinconcito de letras con forma de código a base de unos y ceros, me dije hace un par de semanas.

“Why don’t you forget about the picture and just paint?”

Escribía un día tal que hoy de hace algo menos de un año sobre el terror a los números y la relevancia de los pensamientos espontáneos. Quizá sea una tontería, una coincidencia absurda o una broma ridícula jugada por mi lado más macabro, pero hoy me he parado a pensar en la vergüenza de los números extraordinarios y en que, una vez más, cruzamos la línea del mes más corto. Que ya van dieciocho y que dentro de otro todo esto será un recuerdo esparcido en la memoria.

Me asusta pensar en las limitaciones que yo misma me impongo, en mi incapacidad para abrir y desbordar, para dar y no parar, en mi necesidad de controlar y controlarme, de no perderme de vista, en mi miedo a emborracharme. Quizá sea eso lo que me mantiene alejada tan a menudo de las palabras, amigas serenas que me devuelven a la realidad de mi propia existencia. Esa que no comparto con nadie. Esa.

Me hablaron una vez de la importancia de establecer limitaciones temporales -como todas esas que yo me propongo y dispongo-. Quizá detrás de esa cortina de temporalidad me atreva y salte, como salto al vacío cuando me mudo a un sitio nuevo, cuando viajo, cuando sé que a quien he visto no recuerdo.

Un mes.

Febrero es de cobardes.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s