Una grande (no tan literal)

No hablo mucho de ella pero es constante, como pocas, como ninguna. Merece tiempo y espacio, así que lo dejaré para más tarde.

 

Mientras tanto, E.G.A, para ustedes.

 

Primer vagón…o de como todo lo que existe anhela vivir..

 

 

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Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

“Mujeres en la guerra. Jadranka, Maite, Heidi y sus palomas. Catherine Leroy con sus cámaras al hombro, discutiendo con un soldado israelí en Tiro. Carmen Romero, de Efe, mojada de nueve en el Intercontinental de Bucarest, buscando un teléfono para transmitir que había muchos muertos en las calles. Carmen Postigo ejecutando un baile sexy con Ulf, su cámara sueco, la Nochevieja de la caída de Ceaucescu. Aglae Masini cruzando Beirut, esquivando francotiradores, ciega por el gas de las bombas, para transmitir su crónica diaria por télex al diario Pueblo. Carmen Sarmiento contando en directo una emboscada, en Nicaragua.
Lola Infante en Yamena, mirando despavorida a Barles cuando éste le puso sobre la falda la clavícula de un esqueleto -tiro en la nuca, manos atadas con alambre devorado por los cocodrilos a orillas del río Chari.

Arianne conduciendo con chaleco antibalas y un cigarrillo en la boca mientras los francotiradores disparaban en la Sniper Avenue de Sarajevo y en la radio del coche Lou Reed cantaba Take a Walk on the Wilde Side.

Cristina Spengler en un Land Rover cubierto de polvo, entre campos de minas al sudoeste de Tinduf.

Slobodanka manchada de sangre, intentando cortarle la hemorragia a Paul Marchand. Oriana Fallaci contándole a Barles lo de su cáncer a bordo de un avión entre Dahran y Hafer Batin, una semana antes de la invasión de Kuwait. Peggy, la cámara de la CNN, con la mandíbula inferior destrozada por una bala explosiva y la lengua por corbata. María la Portuguesa durmiendo con las morenas tetas al aire. Corinne Dufka recortada a contraluz en las llamas del hotel Europa, con el cabello recogido en una trenza, los ceñidos tejanos y las Nikon colgadas del cuello, el día que Barles no pudo quedarse quieto y ella lo fotografió sacando niños en brazos.

Corinne y Barles se conocían desde El Salvador, y era la mujer mas valiente que él vio nunca en una guerra. Sus fotos de Bosnia daban la vuelta al mundo y eran portadas en Time, Paris Match y las grandes revistas internacionales. Había estado en Sarajevo meses y meses, entrado en Mostar a pie, por las montañas, y en el 92 saltó sobre una mina en Gomi Vakuf. Tardó un mes en recuperarse, y volvió de nuevo a la guerra, luciendo cicatrices aún frescas que se unían a las antiguas. Como dijo Gerva Sánchez al verla aparecer otra vez en el vestíbulo del Holiday Inn, hay mujeres que tienen un par de cojones.”

Arturo Pérez-Reverte, Territorio comanche